jueves, 26 de abril de 2012

Contemplación versus reflexión

 


Añover de Tajo. Abril 2012.
Contemplación versus reflexión
Por Pino Fontelos
      
         Aldous Huxley, en su ensayo Demasiados libros, de 1932, manifiesta sentimientos parecidos a los mostrados por nosotros en la actualidad: “Estamos en peligro de sacrificar la calidad de la lectura a la cantidad, en peligro de leer demasiado y demasiado rápido como para estar en posición de juzgar lo que leemos […] Si tuviéramos tiempo de pensar en otra cosa que no sea la crisis económica, nos daríamos cuenta de que también estamos en las garras de una crisis estética e intelectual”.
Con esta premisa establecida, ¿tan difícil se supone una escapada -no es necesario el destino rebuscado; al lado mismo basta-, para dedicar un momento a la contemplación? Pero no me refiero a la visión del cielo situado entre la cámara fotográfica del teléfono y mi ojo, añadido a unas líneas de mensaje para a continuación enviarlo con ánimo descriptivo y destino amigo, mientras se le da la espalda a su presencia azul, agazapados ante las pantallas de nuestros aparatos: estoy de paseo por el campo está precioso te mando un trozo de cielo muy azul. Y no contento, levantar la mirada de nuevo para contemplar el campo e, inmediatamente, cruzar en su camino mi cachivache electrónico intentando captar la atmósfera de la primavera y el aire líquido que pintara Dalí. Y, de nuevo, dando la espalda a la tierra, realizo otro envío más de la emocionada experiencia.  
Como manifiesta el creador de Un mundo feliz sobre las costumbres de su época, ¿también podemos proclamar, en nuestro tiempo, la queja sobre la inusitada velocidad de la información circulante?
Se impone como necesaria la posible contemplación previa al acto de reflexión, pues sin este no tendremos oportunidad de pensamiento y no saldremos de esta, o lo haremos malparados pues la naturaleza se abre paso, pese a todo. A no ser, por supuesto, que se posea la genialidad de Jorge, enviando a Guillén un twitt o cántico de emocionadas palabras: con su creación el aire me cerca. ¡divino cerco! a una creación continua –soy del aire- me someto. ¡aire en transparencia! sea su señorío supremo.

viernes, 20 de abril de 2012

El monarca twittero




Catedral de Toledo. Diciembre 1993.

El monarca twittero
Por Pino Fontelos

            Entre el tiempo transcurrido desde la fotografía tomada al Rey en la catedral de Toledo, y la actualidad, parecen haber sucedido multitud de experiencias en la vida de nuestro Jefe del Estado – y no es este el momento de su enumeración-. Pero la sorpresa agradable había sido descubrir la evolución de un soberano, cuya dedicación parecía establecerse en la tradición, hacia la realización de ocupaciones modernas requeridas por los nuevos tiempos.
Y la mejor expresión de ese ejemplo la hemos encontrado en el comunicado de disculpa emitido al salir del hospital -el pasado dieciocho de abril-, tras una intervención en la cadera derivada del accidente sufrido por la actividad poco edificante de cazar un elefante en África, cuando se sirvió de un sistema similar al utilizado hoy en día por el común de la ciudadanía: los recados breves transmitidos a través de las nuevas tecnologías. Pues tal fue la impresión recibida al interpretar los cuarenta y cinco caracteres dedicados a la proposición real. Cuestión distinta, la tendencia a la involución de toda dinastía, con patente de existencia en sus propios genes.
            Que el corpus del discurso estaba cuidado hasta el más mínimo detalle está fuera de duda, como indica la construcción lingüística de funcionamiento publicitario en la que se fundieron contenido y estructura: tres partes diferenciadas con ligazón en tres mensajes correlativos.
Pasado de negatividad sincera: “Me he equivocado”.
Presente de remarcada presencia y disculpa: “Lo siento mucho”.
Futuro de olvido y superación: “Y no volverá a ocurrir”.
            Acto regio; perfecto; todo arreglado, naturalmente. Al fin y al cabo las monarquías, desde su mismo origen, son entidades de poder expertas en el uso sentimental de la comunicación al dirigirse a sus súbditos. Baste una vuelta por el Museo del Prado y la comprobación del manejo artístico como arma de publicidad y propaganda. Pero acostumbrados a los discursos del rey, no lo estábamos a esta nueva versión twittera.

sábado, 14 de abril de 2012

Una nueva vida en la Esfera Pública Deliberativa

Times Square. New York. Mayo 1993,




Una nueva vida en la Esfera Pública Deliberativa
Por Pino Fontelos

       El inicio de un blog es una aparición en la esfera pública, tal como lo entendemos los que pertenecemos a la Época Moderna. O explicado en palabras de Hannah Arendt, en La condición humana: “significa que todo lo que aparece en público puede verlo y oírlo todo el mundo y tiene la más amplia publicidad posible” . Confieso que la creación de esta bitácora arranca tras el impulso de una profesora de mis estudios de Máster en Investigación en Periodismo, Discurso y Comunicación, en la Facultad de Ciencias de la Información, de la Universidad Complutense de Madrid, que nos animó a ello. Desde hace años escribo un diario, que no tan a menudo lo es en el sentido de crónica diaria, pero sí que guarda la periodicidad exigida para ser considerado como tal. Y le comentaba a la citada profesora, Concha Edo, la existencia de partes del mismo que no podían ser expuestas a la publicidad. Si bien es cierto que otras sí pudieran merecerlo. Y encontrándome en la cavilación de solucionar el dilema, he dado en caer del caballo. Frente a la confrontación de esfera pública y privada, como en la vida misma, podía decidir extraer las partes que puedan pertenecer a una y dejar el una mansa penumbra la otra, permitiéndome publicar extractos de mi diario sin necesidad de mantener duplicidades ni pensamientos paralelos. Y la idea ha surgido sola: una esfera pública deliberativa donde sacar a la luz pasajes del diario y saltarme la cronología establecida –sin que supusiera una traición imposible de llevar a cabo-, ayudado por la relación de dos posibles acepciones, complementarias entre sí: apertura de mis pensamientos e ideas a la publicidad; y definición de un espacio de deliberación libre que ayude a la formación de una cultura democrática.