lunes, 8 de diciembre de 2014

Don Quijote: Made to the Immaculate Conception

"Don Quijote: Made to the Immaculate Conception". Foto y diseño: Pino Fontelos 2014.


Por Vicente A. Fontelos




Dos investigadores descubren documentos como fuente de inspiración de Cervantes para su legendario personaje literario. Y leyendo el diario El Mundo, me topo con una noticia o crónica-ficción escrita por una periodista y novelista. El asunto no es de mayor importancia, pero resulta curiosa la sorpresa de una profesional dedicada a la creación literaria ante unas condiciones tan obvias: un escritor buscando el apoyo, necesario para la credibilidad argumental de su obra, en los datos obtenidos a partir de su realidad vital. ¡Y que lo haga ante esta novela!  

Don Quijote anuló al Satán de Milton en su dominio del caos en los cielos, y a las brujas de Macbeth volando en sus escobas hacia la antigua ciudad de Aleppo. Pero lo hizo con una entrañable y apiadada despedida al mundo de la epopeya; y dejando el camino desbrozado para la deducción de Robinson Crusoe: una pisada en la playa de una isla desierta no significaba ya un Espectro, como en Hamlet, sino el vestigio cercano de un ser humano. El Quijote es el primer roman de la Edad Moderna; la primera creación literaria en describir la visión de un nuevo cosmos social. En ese nuevo espacio, tanto el pensamiento mítico del conocimiento como el divino del poder, comienzan a perder la batalla en su enfrentamiento con el enfoque racional del conocimiento y el de isonomía en el político.

Tal vez se debería leer a Descartes para entender ese cambio en el método científico basado en la razón y el empirismo.[1] Y a Hobbes, para entender la mudanza de la nueva mirada política y social de la época, englobada en el concepto Modernidad y en la que será la consiguiente proyección hegemónica de la burguesía a partir de entonces: Democracia, Capitalismo e Ilustración. Con estos pequeños mimbres, tal vez se comprendiera mejor la grandeza y la contribución decisiva de Cervantes en el terreno de la Literatura: la novela, la primera forma de arte de esa burguesía; un espejo en el que la imaginación se encuentra con la razón, para captar una nueva realidad empírica fundamentada en la intuición sensible del hombre.[2]

¿Qué se basó en un personaje real llamado Acuña «el procurador»? Bueno, normal. Si Cervantes inventa la novela moderna de ficción, ¿no lo haría, asimismo, con sus nuevos métodos de indagación y producción? ¿Qué Acuña «el procurador»  fue la persona que le sirviera para perfilar su arquetipo? Bienvenido sea todo nuevo descubrimiento sobre las obras maestras, si este tipo de hallazgos no terminen en la curiosidad de un tuit; expresión última del tan afamado tipo de conocimiento español basado en la opinión de «barra».

En la edición crítica del Quijote preparada por el catedrático Francisco Rico, Castilla-La Mancha 2005, éste remarca en su prólogo una idea importantísima y que atañe al asunto: el uso del plural en las primeras líneas del Quijote.

En un lugar de la Mancha, de cuyo nombre no quiero acordarme, no ha mucho tiempo que vivía un hidalgo de los de lanza en astillero…

Con esas primeras frases, Cervantes está respondiendo a los que en el futuro se pregunten por el origen individual del protagonista. Y la respuesta que da es una referencia colectiva e histórica: no se trata de «un hidalgo de lanza en astillero», sino uno más «de los…».

Los navegadores entre los mundos del dato noticioso y la ficción (periodismo versus literatura), debieran ser los mayores conocedores de las disímiles facultades que separan una disciplina de otra; de esa cualidad de los genios para insuflar aliento vital a entes que están más presentes en nuestra mente que en el molde real del que surgieron. La Celestina[3], Don Quijote, Ana Karénina o Moby Dick, tienen en común su gestación desde realidades empíricas. Pero esto, ni mucho menos, representa facilidad alguna a la hora de crear personajes literarios, pues si ya se da una suprema dificultad en la aporía del particular-universal aristotélico, aún más, en la de inventar ese universal.

En otras latitudes –tal vez porque no han inventado la mesa camilla–, las investigaciones, en general y, los  estudios sobre los grandes genios de la literatura, en particular, se toman en serio y se potencian popularmente, como ocurre con Shakespeare en el Reino Unido[4]. Nosotros, a cambio, podemos citar de carrerilla los hitos aportados por España a la Ciencia Occidental: la Concepción Inmaculada, Ramón y Cajal, Séneca, Servet y la sangría.

¿Intuyó Cervantes el futuro y, por eso, pergeñó a su personaje en una llanura infinitamente onírica de cuyo nombre no quería ni acordarse?


[1] En este sentido, hay una explicación iniciática de George Steiner al tratar este trasunto del conocimiento científico y su reflejo en la literatura, refiriéndose precisamente a la importancia del Quijote para la modernidad, con unas reveladoras e ilustradoras palabras de lo que encierra el famoso pasaje de Don Quijote en su encuentro con los molinos.
[2] KANT, I., Crítica de la Razón Pura, cap.De la deducción de los conceptos puros del entendimiento”, párrafos § 24 y § 25.
[3] En el caso de La Celestina, está documenta  la afición de los jóvenes, en el siglo XIV y XV, por la cual el amante accedía desde la calle, subiendo por una escalera, hasta la habitación de su amada; algo así como la inclinación al riesgo de los jóvenes actuales por el consumo de drogas y “botellón”, con los consiguientes incidentes que tales prácticas juveniles conllevaban entonces, y conllevan ahora.
[4]  Búsqueda en el sitio web de Google 2014/12/08.
 Cervantes: aproximadamente 58.500.000 resultados (0,37 segundos).
 Shakespeare: aproximadamente 137.000.000 resultados (0,32 segundos).

lunes, 10 de noviembre de 2014

España se piensa

Foto y diseño: Vicente A. Fontelos. Noviembre 2014.


Por Vicente A. Fontelos.


En el futuro de España se plantean claras circunstancias bajo el signo de la interrogación. 

El barómetro del mes de octubre con encuesta del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), corrobora la entrada de un felino en la comunidad patria.

La consulta celebrada el nueve de noviembre en Cataluña añade otro elemento importante en la incertidumbre de la política nacional.

Las sillas llaman al cambio del ánax. Puede que asistamos al definitivo cierre del ciclo político que languideció durante todo el siglo XX, después del definitivo hundimiento del Imperio en1898, caminando hacia la definitiva y necesaria cultura democrática que nos integre de una vez por todas en el Occidente democrático.

miércoles, 29 de octubre de 2014

Spottorno, hands on black



El antiguo Jefe de la Casa del Rey, Rafael Spottorno, en cuanto podía ponía en práctica su pericia y conocimientos adquiridos en la disciplina del masaje filipino.

martes, 26 de agosto de 2014

Freedom for Sicilonia





Freedom for Sicilonia. Fotomontaje: Vicente A. Fontelos. Foto: Andreu Dalmau 2009.




Por Vicente A. Fontelos 


Gran éxito del estreno en Brodway de la obra protagonizada por el ex presidente de la Generalitat de Cataluña, Jordi Pujol:  
Freedom for Sicilonia.
"Nunca he sido un corrupto"; "mis comienzos fueron humildes, con tan solo 140 millones de pesetas"; o "a Dios pongo por testigo", entre las frases citadas por la crítica como las más relevantes en un texto teatral plagado de momentos intensos.

domingo, 1 de junio de 2014

Festival Viña Rock 2014 y Espíritu de éxtasis



Cartel del Festival Viña Rock 2014 y portada de Espíritu de éxtasis.

 
Al lado, en la carpa de San Miguel Experience, están tocando ahora mismo Los Violadores del Verso. Y seguro que esos le encantan a Liliana. ¿No?

–Sí –asintió la aludida, con una sonrisa de felicidad que no le cabía en la cara, sin saber que eran un grupo de hip hop español. (Fragmento de la novela Espíritu de éxtasis.)
 






La última dosis de éxtasis les había dejado con sensación de ansiedad y un paseo bajo oscuridad de la noche, respirando la fresca brisa que se movía lenta y silenciosa entre el fragor de los decibelios, les aliviaba de ese regusto amargo. Circulaban entre riadas de sujetos que marchaban de un lado a otro, sin ninguna dirección clara. (Fragmento de la novela Espíritu de éxtasis.)

 

 




–A comulgar –dijo Yojay, repartiendo las bebidas y abriendo la veda de la fiesta.

El grupo, tras la sagrada ingesta química, penetró en las fauces de la carpa donde la banda actuaba haciendo que todo el auditorio vibrara. El lugar era espacioso y no tardaron, tras un breve sorteo de cuerpos movidos por el espléndido y brutal fraseo de consignas, en encontrar un lugar donde formar su círculo, frente al escenario y la gigantesca pantalla que lo enmarcaba desgranando sus imágenes al ritmo de la música. (Fragmento de la novela Espíritu de éxtasis.)
 





   

 En los aledaños se bailaba con ondulaciones del cuerpo acompañando a la ligera y fresca brisa nocturna. Se sumaron a la fiesta allí iniciada; los ritmos salvajes y la voz del cantante se manifestaron cuando penetraron en su interior.  Aquello  era  una  locura  donde  toda  la  multitud botaba al son del machacón sonido, forzando la vibración del entarimado que cubría el suelo. Aunados con la humanidad extasiada, sus miembros se desataron en febriles movimientos y las caras en muecas de sorpresa. El demonio químico recorría cada neurona de sus organismos y la risa brotó espontánea, siguiendo el vestigio de la felicidad y la magia. (Fragmento de la novela Espíritu de éxtasis.)



 
 



Liliana, David y Quique llegaron hasta la gigantesca carpa donde tocaba la banda de raperos. Levantada sobre seis enormes postes que sobresalían desafiando al cielo, se toparon con un enorme pelotón que rebasaba el área montada para el concierto. Habían visto gente circulando por todos lados pero, debido a la oscuridad y al despiste de recién llegados, hasta que no llegaron al borde del lugar no se dieron cuenta de la enorme cantidad de personas que había allí metidas. (Fragmento de la novela Espíritu de éxtasis.)






–¡Qué demasiado! –exclamó Liliana, cautivada de igual manera que David y Yojay por aquellos sonidos–. ¿Oye, en un ratito toca La Mala, no?
–Sí, a las doce y media –contestó David, a quien no le hubiera importado saltarse el concierto de la rapera que, por otra parte, le parecía muy comercial. Pero los deseos de Liliana eran órdenes para él y, si no lo hubiesen sido los hubiese cumplido igual de encantado–. Y después, Wu-Tang Clan ¿Quieres ir, no? (Fragmento de la novela Espíritu de éxtasis.)






 

En el escenario, una entregada orquesta compuesta a la antigua, con voz, guitarra, batería, percusiones, teclados, bajo y coros. (Fragmento de la novela Espíritu de éxtasis.)




           –Está bien un poco de descanso. Desde que hemos llegado, a las nueve, no habíamos sentado  el
trasero –recitó Liliana. (Fragmento de la novela Espíritu de éxtasis.)





 Aceptó el regalo de fresas y perlas de Liliana mientras, a contraluz y por el rabillo del ojo, acertaba a vislumbrar las borrosas siluetas de tres sombras en las que adivinó sonrisas de complicidad y, luego, desaparecieron de su campo de visión; la tierra, el fuego, el aire o el agua se las tragó.
(...)
–¿No te apetecería...? –sugirió Liliana, entre susurros, dejando escapar en el éter de noche la inflamada frase.
–Sí...
–¿Y a dónde podríamos ir? ¿Al coche? –preguntó excitada, sin poder poner freno a su besuqueo. (Fragmento de la novela Espíritu de éxtasis.)


 

jueves, 17 de abril de 2014

Carta abierta al vicepresidente de FAPE


El vicepresidente del gobierno de España, Alfonso Guerra, en la clausura de las jornadas dedicadas a Julián Besteiro, el 20 de dicembre de 1990, en Toledo. Foto y montaje: Pino Fontelos

                                                               
 
Carta abierta al vicepresidente de la FAPE, Aurelio Martín.

La Federación de Asociaciones de Periodistas de España (FAPE) está a favor de la inclusión de sus miembros asociados, aunque no cumplan los requisitos de titulación, en el futuro Colegio Profesional de Periodistas de Castilla-La Mancha (BOCCLM núm. 142/31-03-2014).

 
Los estudios en Comunicación no se instituyeron para crear barreras entre los futuros compañeros de profesión, sino para garantizar la asimilación de unos saberes que aspiraran al cientificismo, así como una ética y deontología que acompañase a los mismos. Las asociaciones de periodistas deben velar por esas cualidades, pero la inculcación de la epistemología de la disciplina pertenece al ámbito formativo universitario, al igual que en cualquier otra materia científica cultivada. Y por supuesto, menos aún, es obligación de una organización periodística de tipo civil, la de implantar por obligación normas de conocimientos o éticas en un profesión, pues en el fondo ese compromiso pertenece plenamente al ámbito privado de los profesionales formados adecuadamente.

Los estudios de Periodismo existen en EE.UU. desde principios del siglo XX. Walter Lippmann hablaba entonces de las carestías académicas en una actividad tenida hasta entonces como oficio (actitud aún mantenida por organizaciones informativas de España), y de la necesidad de dotar con contenido científico las disciplinas del Periodismo y la Comunicación, pues el espíritu científico se situaría entonces frente a la experiencia del «colmillo retorcido». Y es que le resultaba paradójica la falta de unas normas unificadas de verificación de datos establecidas para la profesión, de la misma manera en que estaban dotadas otras especialidades, ya fueran del mundo judicial o científico.[1]

Casi cien años después, dos autores contemporáneos, Kovach y Rosenstiel, inciden en la formación académica de la misma manera que ya lo hiciera Lippmann, pues vislumbran la posibilidad de que si no existen unas normas de verificación generalizadas y uniformadas, “la información independiente se sustituya por un comercialismo interesado que se deslice como noticia”.[2] Y encuentran una respuesta para anular tal posibilidad: “lo objetivo es el método, no el periodista”.[3]  

Además de ponderar la necesidad del carácter científico al equipararlo con otras ciencias, Lippmann formuló, como motivación para ampliar ese conocimiento, una influencia directa entre la democracia y el periodismo: “La prensa no es tan universalmente perversa ni tan profundamente conspiradora. Es demasiado frágil para hacerse cargo de todo el peso de la soberanía popular (…) En el mejor de los casos, la prensa es sirviente y guardián de las instituciones (…) La prensa no sustituye a las instituciones”.[4]

Las coincidencias de Kovach y Rosenstiel con el maestro americano continúan, cuando citan la noción  de «responsabilidad cívica» del periodista como totalmente necesaria para cimentar la conveniencia y necesidad de unos medios de comunicación independientes. Basando en la «teoría de la democracia» que tengan los periodistas como uno de sus principios fundamentales para la utilidad de la profesión, pues así se proporcionará “a los ciudadanos la información necesaria para ser libres y capaces de gobernarse a sí mismos”.[5] El periodismo anglosajón conforma su ética y deontología en base a esa «responsabilidad cívica». Como dicen Kovach y Rosenstiel, “los periodistas tienen una obligación con su conciencia personal”.[6]  

Por tanto, hace ya muchos años todos esos profesionales que entraron por la «tercera vía» y que forman un grupo de experimentados periodistas –como lo somos otros muchos–, han tenido tiempo de regular sus estudios en base a esa obligación con su conciencia personal. En años anteriores, la defensa de la inclusión de esa «tercera vía» se basaba en la ayuda hacia unos compañeros sin titulación, y de reconocida experiencia, para  que no fueran perjudicados o discriminados económicamente en sus respectivos convenios de empresa, pues realizaban el mismo trabajo que otros compañeros titulados. Y yo apoyé esa situación. Aunque también se acordó tácitamente que esos profesionales irían regulando sus estudios hasta «equipararlos» con los asociados titulados, con la ayuda de la FAPE.

Pero ahora estamos tratando de marcar la línea de inclusión en un Colegio Profesional que, recuerdo, se genera mediante una Ley y no mediante el acuerdo privado determinado por un grupo profesional con intereses comunes como una asociación; éstas, no tienen facultad para impulsar ley alguna. Pues esa línea, al igual que en el resto de Colegios Profesionales, se dibuja bajo el mismo imperio de la ley y el orden que cualquier sociedad avanzada aplica: el de los logros académicos.

Si de fracturas hablamos, creo que tal división en el colectivo vendría provocada por la total falta de compromiso de esos profesionales que no han concluido sus asuntos académicos, pues todo el mundo ha tenido tiempo de ponerse al día –y, por favor, que no se aduzcan motivos personales, familiares, de trabajo, o de cualquier otro tipo para diluir una responsabilidad que creo exigible­–. Si el intrusismo ha sido la lacra de esta profesión y nos ha llevado al borde del precipicio, no ha venido de la mano de aquellos que han invertido tiempo, dinero y esfuerzos en sus estudios universitarios.

Dejémonos ya de «terceras vías» y seamos serios de una vez por todas. Como dice la filósofa María Zambrano: “La historia de España no sigue a la del resto de Occidente; nuestro tiempo no es su tiempo, vamos antes o después, o antes y después -lo cual es tragedia-. España no ha aceptado su historia; hay tantas pruebas de ello...,”.[7] Apostemos sin complejos por la senda que ha permitido a otros países formar democracias y periodismos forjados con el metal de la «cultura democrática», y donde la simbiosis de experimentación y veteranía se acompañan no ya de estudios de Licenciatura o Grado, sino con estudios de postgrado para acompasar la práctica periodística con la investigación, dotando así a nuestra disciplina del peso necesario para convertirla en una reconocida Ciencia Social.



 
[1] W. Lippmann. Liberty and the News.  New Brunswick, N.J., and London: Transaction Publishers, 1995.
[2] B. Kovach and T. Rosenstiel. The elements of journalism: what newspeople should know and the public should expectNew York: Crown Publishers, cop. 2001
[3]  Ibidem.
[4]  W. Lippmann. Public opinion. New York [etc.]: Free Press Paperbacks, 1997.
[5]  Op. cit.
[6] Op. cit.
[7] M. Zambrano. España, sueño y verdad. Barcelona; Buenos Aires: Editora y Distribuidora Hispanoamericana, D.L. 1965.