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| Times Square. New York. Mayo 1993, |
Por Pino Fontelos
El inicio de un blog es una aparición en la esfera pública, tal como lo entendemos los que pertenecemos a la Época Moderna. O explicado en palabras de Hannah Arendt, en La condición humana: “significa que todo lo que aparece en público puede verlo y oírlo todo el mundo y tiene la más amplia publicidad posible” . Confieso que la creación de esta bitácora arranca tras el impulso de una profesora de mis estudios de Máster en Investigación en Periodismo, Discurso y Comunicación, en la Facultad de Ciencias de la Información, de la Universidad Complutense de Madrid, que nos animó a ello. Desde hace años escribo un diario, que no tan a menudo lo es en el sentido de crónica diaria, pero sí que guarda la periodicidad exigida para ser considerado como tal. Y le comentaba a la citada profesora, Concha Edo, la existencia de partes del mismo que no podían ser expuestas a la publicidad. Si bien es cierto que otras sí pudieran merecerlo. Y encontrándome en la cavilación de solucionar el dilema, he dado en caer del caballo. Frente a la confrontación de esfera pública y privada, como en la vida misma, podía decidir extraer las partes que puedan pertenecer a una y dejar el una mansa penumbra la otra, permitiéndome publicar extractos de mi diario sin necesidad de mantener duplicidades ni pensamientos paralelos. Y la idea ha surgido sola: una esfera pública deliberativa donde sacar a la luz pasajes del diario y saltarme la cronología establecida –sin que supusiera una traición imposible de llevar a cabo-, ayudado por la relación de dos posibles acepciones, complementarias entre sí: apertura de mis pensamientos e ideas a la publicidad; y definición de un espacio de deliberación libre que ayude a la formación de una cultura democrática.
