sábado, 25 de agosto de 2012

Mete en cintura a un patriota

Por Pino Fontelos


Fotomontaje. Facultad de Ciencias de la Información, Madrid. 21 de mayo de 2012



El partido fundado por un ministro de la dictadura franquista pretende ‘meter en cintura’ a las personas trabajadoras de España, ahora en paro a su pesar. Los hijos de aquel legado vuelven por sus fueros de apretar las tuercas a los patriotas que durante siglos han sostenido a esta nación.
 
Ahora, en pleno siglo XXI, los nacidos del privilegio volverán a dar una lección a los oriundos del sudor en la frente. Si durante la ignominiosa etapa de cuarenta años, y sin ningún remordimiento, muchos de estos notables se hicieron con los puestos clave en la estructura del Estado al convertirse en privilegiados burócratas de un país al que consideraban de su exclusiva propiedad, por qué iban a manifestar contrición alguna cuando han decidido expulsar de una maquinaria considerada de uso propio a los verdaderos funcionarios públicos; o desasosiego en asfixiar a otros empleados hasta lo insostenible, si ni siquiera han consentido que muchos de esos ciudadanos encontraran a sus familiares en las fosas franquistas para rescatar su recuerdo y permitirles descansar en paz.
  
Pero cuidado. Algunos retoños del constitucionalismo americano como Thoreau o Emerson, en el siglo XIX, introdujeron en el vocabulario político nociones como “desobediencia civil” o not in my name. Y algunos historiadores y teólogos españoles como Francisco de Vitoria o Juan de Mariana, en el siglo XVI, se colocaron a la vanguardia de los derechos de las personas. En su obra De rege et regis institutione, el talaverano estableció que los gobiernos y los reyes existen en función de la sociedad humana, y no al contrario; y formuló una teoría coherente y lúcida al justificar el tiranicidio. Sin llegar a ese extremo, la obtención de una mayoría parlamentaria, en un sistema político de democracia representativa, no recubre a estos representantes de un ilimitado poder para cometer injusticias con el pueblo soberano.

viernes, 27 de julio de 2012

Dignidad minera democrática

Por Pino Fontelos

Mineros de Linares se manifiestan en una sucursal bancaria. Toledo. Marzo 1991.



En memoria de Gregorio Peces-Barba



La minería no se puede convertir en un problema de orden público, pues si se hace ignorando el tema, se es irresponsable. Pero si, a sabiendas, se instaura dicha estrategia como solución al problema, es cosa propia de políticas autoritarias.

Y no se puede, como ha hecho un representante del Estado, utilizar las herramientas de la comunicación política para insultar a unos españoles que se meten a laborar, bajo tierra, jugándose la vida para obtener su pan y nuestra energía. De tal forma, se enseña la patita de la metáfora para que otros recojan el mensaje y enseñen las fauces, como algunos repugnantes y miserables cobardes hicieron, que tildaron a nuestros mineros de ser una clase privilegiada por sus peticiones de trabajo y pensiones dignas para su futuro con gravamen.

Tal impostura supone un grave desconocimiento de la historia o, en el caso más grave, su ominosa manipulación, pues el movimiento obrero no solo libró una batalla revolucionaria para conseguir mejoras laborales sino que fue un decisivo impulsor de la corriente democrática europea, como describe el politólogo Wolfgang Abendroth en su obra La historia social del movimiento obrero europeo. Y de muestra, un párrafo en el preámbulo de los estatutos presentados en la Conferencia de la Asociación Internacional de Trabajadores de 1864, en Londres:

“La cual declara: que todaslas asociaciones e individuos que a ella se unan reconocen la verdad, la justicia y la moralidad como su norma de comportamiento entre sí y para con todos los hombres, sin distinción de color, creencia o nacionalidad. Considera el deber de cada uno alcanzar los derechos humanos y cívicos no sólo para sí, sino para todo el que cumpla con su deber. Ni deberes sin derechos, ni derechos sin deberes”.
 
Algunas señoras y señores andan quejándose, ahora, del extremismo ideológico expresado por algunos grupos mediáticos. Dejen de alimentar a la bestia y márquense claramente las líneas que no solo son intransitables para los demócratas, sino a partir de las cuales se debe anular al enemigo ultramontano que pretende viajar no al siglo XIX de Disraeli y Gladstone, sino a las cuevas tan magníficamente descritas por León XIII en su carta encíclica Quod Apostolici Muneris, de 1878:

“Es fácil comprender, Venerables Hermanos, que Nos hablamos de aquella secta de hombres que, bajo diversos y casi bárbaros nombres (…) ya no buscan su defensa en las tinieblas de sus ocultas reuniones, sino que, saliendo a pública luz, confiados y a cara descubierta, se empeñan en llevar a cabo el plan, que tiempo ha concibieron, de trastornar los fundamentos de toda sociedad civil (…) A los poderes superiores les niegan la obediencia, y andan predicando la perfecta igualdad de todos los hombres en derechos y deberes”. 
Tiempos tan complicados como los nuestros, inimaginables hasta hace poco, necesitan de la colaboración y alianza entre la ciudadanía patriota, como la minera. Y exigen serias respuestas democráticas ‒alejadas de la retórica emocional, sea de ministros o de grupos descontentos con el sistema‒, que den clara contestación a los verdaderos miserables y traidores de los que tan solo cabe esperar el autoritarismo o el totalitarismo.










sábado, 23 de junio de 2012

La cara B

Por Pino Fontelos

María Dolores de Cospedal, pregonera de la Feria de Albacete. Septiembre 2000. Foto: Josema.

 

En su libro Divertirse hasta morir, el discurso público en la era del espectáculo, Neil Postman explica que en el apogeo de la cultura de la imprenta, en el siglo XIX, muchas personas no hubieran reconocido a uno de los presidente de Estados Unidos, Abraham Lincoln, si se hubieran cruzado con él en la calle y, en cambio, lo hubieran logrado a través de la lectura de sus discursos.

Esa orfandad icónica, basada en la mentalidad racional de la letra impresa, sería impensable en nuestra época que, además, añade otra característica: los políticos fabulan historias donde el tiempo es modulado en función de su propio relato. Con el riesgo de que la relación sea modificada por la aparición de otros actores en la búsqueda de su  nueva narración.

José Bono, camino del Santuario de la Virgen de Cortes, en Alcaraz (Albacete). Septiembre 2000. Foto: Josema.

Un día de septiembre del año 2000 -un tiempo definido por ingeniosos intelectuales como los albores del gran despilfarro español-, en el vasto territorio del espacio imaginado por Cervantes, el entonces presidente de la comunidad de Castilla-La Mancha, José Bono, asistía al político rito veraniego de sudar la camisa en la romería de la Virgen de Cortes, en Albacete, arropado por su fiel infantería. Y su segundo, el vicepresidente de Castilla La Mancha, José María Barreda, bromeaba con los periodistas durante una visita para interesarse por los proyectos del aeropuerto y el parque turístico "Reino de Don Quijote", en Ciudad Real.

José María Barreda bromea con periodistas en Ciudad Real. Septiembre 2000. Foto: Manuel Ruiz Toribio.

Es en ese momento espacio-temporal del universo político castellano-manchego, cuando hizo su aparición oficial la tercera protagonista de esta crónica. La entonces subsecretaria del Ministerio de Administraciones Públicas, María Dolores de Cospedal, se encaramó al balcón del Ayuntamiento de Albacete para dar el pregón de la Feria de la ciudad. ¿Vislumbraba una narración política en la cual celebrara su primer año como presidenta de esa comunidad, con el acompañamiento del habitual coro formado por quitamotas y mandrias? ¿Imaginaba su fatum ante la sacrificada e inmensa tarea de poner freno y solución al problema del manirroto carácter nacional que ella, por juventud y subordinado cargo de subsecretaria de Estado, no podía ni tan siquiera entrever?

Se debe destacar que en este espacio público de tipo emocional, donde las narraciones se suceden al ritmo de aparición-desaparición del actor político, ni los hechos están divididos al estilo de las imaginadas estratificaciones históricas, ni los personajes y sus fábulas surgen por generación espontánea. Pues sigue existiendo lo que los antiguos llamaban tener pasado; y los modernos, cara B.


viernes, 15 de junio de 2012

El cementerio del capitalismo

Por Pino Fontelos


Cementerio en la Trinity Church. New York. Mayo 1991.

 

¡Qué demonios pinta un cementerio a los pies del distrito financiero más importante del mundo: Wall Street!
Teóricamente, se trata del camposanto de la Trinity Church pero, como los católicos no acertamos a entender muy bien la noción de hallar tumbas en los jardines de una ciudad, es muy difícil no percibir un halo de intriga en el lugar o una cuestión dudosa que no se acierta a entender a la primera.  
Menos mal que al hilo de los dos aniversarios celebrados el pasado mes de mayo –de cuando Rodríguez Zapatero se hizo casi del PP en 2010; y de la acampada del movimiento 15M en la puerta del Sol, de Madrid, en 2011-, lo he descubierto. Es el agujero negro donde el capitalismo entierra los cadáveres de aquellos que no cumplen las expectativas o han osado desafiarlo.

sábado, 2 de junio de 2012

Política, fútbol y traidores

Por Pino Fontelos

Fotomontaje. Hinchas en la Plaza Nueva de Bilbao. 26 mayo 2012.


 

        El cine es un medio donde se apelan más a los sentimientos que a los pensamientos, pero como en España la invocación a las emociones es una actitud más habitual que la elaboración de razonamientos, recurriré a la película de Stanley Kubrick, Senderos de Gloria, para explicar el comportamiento de algunos políticos en relación a lo que ocurre con el sector financiero y el dinero público, fútbol de por medio

        Es un filme ambientado en las terribles trincheras francesas de la Primera Guerra Mundial. Al general Mireau (George Macready), se le encarga organizar un ataque a una inexpugnable posición alemana. El coronel Dax (Kirk Douglas) recibe la orden de dirigir la toma de la colina. En el transcurso de la batalla, una parte del regimiento emprende la retirada hacia las trincheras ante la imposibilidad de avanzar, y otra ni siquiera sale de ellas. El hecho provoca la ira del general Mireau que intenta bombardear con artillería a sus propias tropas, como método para hacerles salir a campo abierto y demuestren su valor. Y aunque no lo consigue, se encarga de que el alto mando imponga un castigo ejemplarizante a esos soldados considerados por él como una manada de cobardes.
 
        En una memorable secuencia, el coronel Dax y el general Mireau mantienen una agria disputa por su diferencia de pareceres sobre la culpabilidad o inocencia de algunos de sus hombres, elegidos al azar, a los que se quiere juzgar por el delito de traición. El superior le interpela, exigiéndole que se explique sin tener en cuenta el orden jerárquico, a lo que el subordinado responde con una frase durísima: "Samuel Jonson dijo que el patriotismo es el último reducto del canalla".
 
        Aunque el intento del general, de disparar sobre el propio ejército, es conocido por otro oficial del Estado Mayor, el general George Broulard (Adolphe Menjou), ello no servirá a los acusados como causa exculpatoria, y serán fusilados para servir de ejemplo.
 
         En este filme antimilitarista se termina demostrando cómo los sinvergüenzas son los verdaderos traidores a una patria*, mientras que las personas trabajadoras y decentes son los auténticos patriotas. Lástima comprobar cómo eso no es suficiente para salvar el pellejo.

*Patria (del latín patria, familia o clan > patris, tierra paterna > pater, padre).


domingo, 20 de mayo de 2012

El monarca twittero (II)

Por Pino Fontelos
Kyle of Lochalsh, costa norte de Escocia. Agosto 1991.



Felipe II se encontraba vestido de elegante negro español, pese al agosto castellano, ante la inminente llegada de un correo con noticias sobre la Grande y Felicísima Armada en su campaña contra los ingleses. La ocasión lo merecía. Un hombre joven entró en la hermosa estancia acompañado de uno de sus consejeros reales. Y cuando le acercaron una bandeja de plata con la esperada misiva, descubrió un papelito en el que apenas cabrían unas pocas palabras; nunca hubiera podido imaginar su pequeño tamaño en relación con la noticia más importante del momento. Leyó en voz apenas audible: La Grande y Felicísima Armada no ha cumplido con la misión encomendada por culpa de los elementos fracasando en su intento de conquistar Inglaterra.

"¿Solo estas palabras; nada más?”, interrogó el Rey al enviado.

“Majestad, es una práctica nueva de enviar correos. A través de variados senderos, conseguimos enviar y recibir mensajes casi en tiempo presente. Es más importante el contenido que su extensión”, respondió orgulloso el mensajero.

“¿Pero, es esto todo lo que podré a contar a mis súbditos sobre esta empresa?", respondió Su Alteza, dirigiéndose a su consejero.

“Majestad, contienen toda la emoción necesaria –respondió con presteza el inteligente consejero real-. ¿Para qué quieren más?"

“¿Qué habrá ocurrido, en verdad? Al desconocer los hechos, tanta brevedad solo produce desazón”, exclamó desesperado el rey.

"Ya, majestad, pero ese es el precio a pagar por la eficacia. Y debemos velar por nuestros intereses”, respondió el consejero. “¿Puede retirarse el enviado?”.

El Rey le agradeció los servicios prestados al Imperio antes de verle desaparecer.

“Majestad, debemos premiar a los hacedores de esta herramienta por su contribución a la Corona en la aportación de tan importante relato. ¿Qué tal la Real Orden de Ortega y Gasset?", indicó otro consejero.

El Monarca asintió con la cabeza y, girando el rostro, dejó sentir en su piel la intensa luz de la mañana atravesando los enormes ventanales del Palacio en el Real Sitio de San Lorenzo del Escorial.

"¡Que inmenso el mundo, para tan pocas palabras!", musitó para sí mismo.



martes, 15 de mayo de 2012

Carlos Fuentes en el ancurón cósmico

Por Pino Fontelos
Carlos Fuentes en la Universidad de Alcalá de Henares. Octubre 2008.


 
             El autor de La región más transparente y La muerte de Artemio Cruz, Carlos Fuentes, propuso el nombre de Territorio de La Mancha como un espacio donde confluyeran los pueblos mestizos de ambos lados del Atlántico; convertido este océano en puente y no abismo.
        En la entrega de la primera edición del Premio Internacional Don Quijote de la Mancha clamaba en su discurso: Cervantes nos dio una voz; es la voz que nos une a todos los hispanoparlantes. Pero Cervantes también nos dio una imaginación. Una imaginación del mundo en la que se reconocen autores y lectores de todos los países y de todas las lenguas.


Vista desde el Cerro Calderico en Consuegra. Marzo 2009.

Pues bien, ahora, el escritor mexicano, con su fallecimiento, ha dado el paso para habitar en ese territorio imaginario de Don Quijote. Y La Mancha, anchurón cósmico contemplado por el poeta Jean Cocteau desde el Cerro Calderico en Consuegra, acoge su espíritu en nombre del mundo entero.

martes, 8 de mayo de 2012

¿Por qué AgBr?

Rocas en la playa de Zahara de los Atunes. Septiembre 1990.

¿Por qué AgBr?

Por Pino Fontelos.


¿Por qué ese nombre para la bitácora o el blog?, me preguntan algunos amigos. ¿Algo que ver con los actuales momentos de asco y rechazo social. Argg? No, todo lo contrario, respondo.
AgBr es la nomenclatura del bromuro de plata, uno de los compuestos químicos presentes en la llamada emulsión o haluros de plata de las películas fotográficas. Dichas sales en forma de cristales, al entrar en contacto con la luz, se transforman en una imagen latente de plata metálica que, convenientemente tratada y revelada con productos químicos, produce  imágenes fotográficas en negativo y en positivo.
Y la pretensión de AgBr, no sé si pretenciosa o no, vendría a ser una comparación con ese funcionamiento bioquímico; el establecimiento de una metáfora respecto a la producción de ideas y pensamiento en tránsito a la esfera pública deliberativa: un primigenio y luminoso impacto en las neuronas del cerebro generando pensamiento en su exposición pública, tan bello y duradero como los metales nobles.


sábado, 5 de mayo de 2012

La prensa,¿moribunda?


Harry Raposo y Nuria Ruiz en RNE de Toledo. Diciembre 1989.

La prensa, ¿moribunda?
Por Pino Fontelos

 
Hace unos días, a punto de celebrarse un encuentro en Madrid entre grupos de comunicación internacionales para debatir sobre los nuevos retos de la industria periodística, el lnternational Media Council 2012, el periodista Juan Manuel Nieves nos ofreció una conferencia a los alumnos de la asignatura La Prensa en Internet, incluida en el Máster de Investigación en Periodismo: Discurso y Comunicación, de la Facultad de Ciencias de la Información en la Universidad Complutense. El tema versaría sobre su actividad profesional en Internet dedicada a la elaboración de un blog de ciencia y tecnología en la edición digital del diario Abc, incluida en la perspectiva del nuevo periodismo y la información en tiempo real en la Red.
Consideró necesaria una explicación personal y refirió cómo, perteneciendo a la plantilla del citado diario desde hacía varios años, vislumbró la futura reducción de miembros en la redacción y se adelantó a un ERE, ofreciendo sus servicios de colaboración como un autónomo mediante un blog de información científica; una de sus pasiones “Ahora, voy por el tercer contrato y, encima, hago lo que más me gusta”, confesó.
Se definió como un radical en sus valoraciones de lo que viene sucediendo en cuanto al periodismo en la Red. Su salto hacia delante en la decisión adoptada hace tres años de crear y escribir en un blog -e ingresar en el Olimpo cibernético gracias a millares de visitas al sitio-, le ha dotado de visión e ideas propias. Y habló sin cortapisa alguna de lo ocurrido en este negocio.
“¿Crisis de la información? No, sino de la distribución de la misma. Además, bajan lo lectores, baja la publicidad –hasta un 40%-, baja la calidad de la información, mantenida por los novatos de la profesión y los grandes medios quieren ganar las mismas cantidades de dinero que antes. Y para eso venden DVDs, tabletas y lo que haga falta. Al menos, eso ha sujetado la caída de lectores en un 30%. Pero el negocio como se entendía ha cambiado totalmente”. Por ejemplo, en la publicidad, donde anteriormente existía una convención entre diarios y anunciantes, estimando los millones de personas que veían un anuncio en una página y aplicando una tarifa determinada a la misma. “En la actualidad, Internet demuestra con datos reales qué porcentaje de personas ven ese anuncio en la sección determinada de la página web”. Y aunque el modelo antiguo frena la llegada del modelo nuevo, se produce una paradoja: “La cuestión, antes, era saber qué se hacía con la web en el diario. Ahora la cuestión es saber qué se hace con el papel”.
De la profesión, entre otras cosas, habló de la actividad desarrollada en las redacciones digitales. “Lo que en las anteriores redacciones se consideraba pegar teletipos, es decir, ahora copiar y pegar delante de la pantalla, ¿se puede considerar periodismo? Es necesario apreciar el valor cualitativo de enfrentarse diariamente a una hoja en blanco. Y el hecho que lo demuestra es la réplica de la información que se produce en las webs. Lo difícil sigue siendo crear a partir de esa hoja en blanco”. Nos ofreció la fórmula de dar un paso atrás y observar el conjunto, junto a una reflexión: “Cualquier tipo de actividad basado en una minoría que decide el saber, el entretenimiento, la cultura…, está llamada a desaparecer”. ¿La clave? “No se trata de volver a la idea del periodista orquesta o multimedia de los años noventa, sino de valorar si tenemos algo que contar. En el periodismo de calidad y la especialización en la Red”.
Y para rematar, el radical de la Red se atrevió con el oráculo de pronosticar la muerte del periodismo de las empresas y el nacimiento del periodismo de los individuos. “¿Por qué entregar la energía vital a un moribundo en vez de aprovecharlo para uno mismo?”

jueves, 26 de abril de 2012

Contemplación versus reflexión

 


Añover de Tajo. Abril 2012.
Contemplación versus reflexión
Por Pino Fontelos
      
         Aldous Huxley, en su ensayo Demasiados libros, de 1932, manifiesta sentimientos parecidos a los mostrados por nosotros en la actualidad: “Estamos en peligro de sacrificar la calidad de la lectura a la cantidad, en peligro de leer demasiado y demasiado rápido como para estar en posición de juzgar lo que leemos […] Si tuviéramos tiempo de pensar en otra cosa que no sea la crisis económica, nos daríamos cuenta de que también estamos en las garras de una crisis estética e intelectual”.
Con esta premisa establecida, ¿tan difícil se supone una escapada -no es necesario el destino rebuscado; al lado mismo basta-, para dedicar un momento a la contemplación? Pero no me refiero a la visión del cielo situado entre la cámara fotográfica del teléfono y mi ojo, añadido a unas líneas de mensaje para a continuación enviarlo con ánimo descriptivo y destino amigo, mientras se le da la espalda a su presencia azul, agazapados ante las pantallas de nuestros aparatos: estoy de paseo por el campo está precioso te mando un trozo de cielo muy azul. Y no contento, levantar la mirada de nuevo para contemplar el campo e, inmediatamente, cruzar en su camino mi cachivache electrónico intentando captar la atmósfera de la primavera y el aire líquido que pintara Dalí. Y, de nuevo, dando la espalda a la tierra, realizo otro envío más de la emocionada experiencia.  
Como manifiesta el creador de Un mundo feliz sobre las costumbres de su época, ¿también podemos proclamar, en nuestro tiempo, la queja sobre la inusitada velocidad de la información circulante?
Se impone como necesaria la posible contemplación previa al acto de reflexión, pues sin este no tendremos oportunidad de pensamiento y no saldremos de esta, o lo haremos malparados pues la naturaleza se abre paso, pese a todo. A no ser, por supuesto, que se posea la genialidad de Jorge, enviando a Guillén un twitt o cántico de emocionadas palabras: con su creación el aire me cerca. ¡divino cerco! a una creación continua –soy del aire- me someto. ¡aire en transparencia! sea su señorío supremo.

viernes, 20 de abril de 2012

El monarca twittero




Catedral de Toledo. Diciembre 1993.

El monarca twittero
Por Pino Fontelos

            Entre el tiempo transcurrido desde la fotografía tomada al Rey en la catedral de Toledo, y la actualidad, parecen haber sucedido multitud de experiencias en la vida de nuestro Jefe del Estado – y no es este el momento de su enumeración-. Pero la sorpresa agradable había sido descubrir la evolución de un soberano, cuya dedicación parecía establecerse en la tradición, hacia la realización de ocupaciones modernas requeridas por los nuevos tiempos.
Y la mejor expresión de ese ejemplo la hemos encontrado en el comunicado de disculpa emitido al salir del hospital -el pasado dieciocho de abril-, tras una intervención en la cadera derivada del accidente sufrido por la actividad poco edificante de cazar un elefante en África, cuando se sirvió de un sistema similar al utilizado hoy en día por el común de la ciudadanía: los recados breves transmitidos a través de las nuevas tecnologías. Pues tal fue la impresión recibida al interpretar los cuarenta y cinco caracteres dedicados a la proposición real. Cuestión distinta, la tendencia a la involución de toda dinastía, con patente de existencia en sus propios genes.
            Que el corpus del discurso estaba cuidado hasta el más mínimo detalle está fuera de duda, como indica la construcción lingüística de funcionamiento publicitario en la que se fundieron contenido y estructura: tres partes diferenciadas con ligazón en tres mensajes correlativos.
Pasado de negatividad sincera: “Me he equivocado”.
Presente de remarcada presencia y disculpa: “Lo siento mucho”.
Futuro de olvido y superación: “Y no volverá a ocurrir”.
            Acto regio; perfecto; todo arreglado, naturalmente. Al fin y al cabo las monarquías, desde su mismo origen, son entidades de poder expertas en el uso sentimental de la comunicación al dirigirse a sus súbditos. Baste una vuelta por el Museo del Prado y la comprobación del manejo artístico como arma de publicidad y propaganda. Pero acostumbrados a los discursos del rey, no lo estábamos a esta nueva versión twittera.

sábado, 14 de abril de 2012

Una nueva vida en la Esfera Pública Deliberativa

Times Square. New York. Mayo 1993,




Una nueva vida en la Esfera Pública Deliberativa
Por Pino Fontelos

       El inicio de un blog es una aparición en la esfera pública, tal como lo entendemos los que pertenecemos a la Época Moderna. O explicado en palabras de Hannah Arendt, en La condición humana: “significa que todo lo que aparece en público puede verlo y oírlo todo el mundo y tiene la más amplia publicidad posible” . Confieso que la creación de esta bitácora arranca tras el impulso de una profesora de mis estudios de Máster en Investigación en Periodismo, Discurso y Comunicación, en la Facultad de Ciencias de la Información, de la Universidad Complutense de Madrid, que nos animó a ello. Desde hace años escribo un diario, que no tan a menudo lo es en el sentido de crónica diaria, pero sí que guarda la periodicidad exigida para ser considerado como tal. Y le comentaba a la citada profesora, Concha Edo, la existencia de partes del mismo que no podían ser expuestas a la publicidad. Si bien es cierto que otras sí pudieran merecerlo. Y encontrándome en la cavilación de solucionar el dilema, he dado en caer del caballo. Frente a la confrontación de esfera pública y privada, como en la vida misma, podía decidir extraer las partes que puedan pertenecer a una y dejar el una mansa penumbra la otra, permitiéndome publicar extractos de mi diario sin necesidad de mantener duplicidades ni pensamientos paralelos. Y la idea ha surgido sola: una esfera pública deliberativa donde sacar a la luz pasajes del diario y saltarme la cronología establecida –sin que supusiera una traición imposible de llevar a cabo-, ayudado por la relación de dos posibles acepciones, complementarias entre sí: apertura de mis pensamientos e ideas a la publicidad; y definición de un espacio de deliberación libre que ayude a la formación de una cultura democrática.